Cine con epicentro en Baquedano

Fotografías cedidas por:

Anggelina Rivero, fotogramas de la película

En plena pandemia, dos niños que jugaban fútbol solos en una cancha de tierra cerca de su trabajo inspiraron a Felipe Arredondo a mostrar, a través de la pantalla grande, el impacto social de aquella compleja época en las familias, los menores y sus juegos y costumbres.

“Estaban solos los dos, pero aún así con mascarillas. Eso me llamó mucho la atención, pues siempre una mujer los observaba desde cerca…supongo que era una familiar o su madre, lo que llevó a preguntarme muchas cosas”, recuerda el director de “Cuentos de Fútbol, Amor y Covid”, cortometraje rodado en Baquedano y que en junio tuvo su avant premiere en el Teatro Municipal de Antofagasta.

La pieza audiovisual, de 15 minutos de duración y que presenta la historia de unos amigos que en 2020 buscan recuperar su “estadio”, según el cineasta “rescata eso: una vida de población perdida o escasa hoy en día. La pandemia, aparte de llevarse muchas vidas, también nos hizo cambiar como sociedad. Ya no somos los mismos, estamos llenos de frenos para relacionarnos, para comunicarnos y eso justamente exponen los personajes de la película…esas fisuras sociales y emocionales que nos dejó”.
El rodaje fue duro, afirma. “Filmar en el desierto, con un equipo de más de 30 personas, es un reto no menor, pues si bien podemos ser nortinos, la pampa es la pampa. Muchos aguantamos bien las altas temperaturas de octubre en la localidad, pero hubo un grupo de personas que sintió la rudeza del desierto y no lo pasó muy bien”, recuerda.

¿Por qué Baquedano? Hubo, por ejemplo, un casting abierto a la comunidad.

Le tengo un cariño muy grande a la comuna de Sierra Gorda, he trabajado ahí en dos oportunidades y tengo grandes amigos en Sierra Gorda y Baquedano. Luego de hacer un taller de vacaciones de invierno con los chicos de ambas localidades, me propuse hacer un proyecto más serio. Pensé en poner en valor el patrimonio histórico de Estación Baquedano, un paraje mágico, lleno de historia, personajes y que aún tiene mucho por entregar desde el punto de vista del turismo, el patrimonio y la historia. Creo que mi mensaje es a no olvidar esas localidades alejadas de los centros urbanos.

¿Cómo fluyó la mezcla del elenco entre habitantes de la localidad y actrices experimentadas?

En todos mis cortometrajes he mezclado elencos con y sin experiencia. Siento que es enriquecedor para la historia, en mi caso, y para el desarrollo del ecosistema artístico en general. Los chicos y chicas del casting lo hicieron muy bien, todos son muy talentosos y con gran futuro en la actuación. Sé que haber compartido con actrices experimentadas como Silvia Novak, Paola Lattus y Francisca Armstrong les trajo grandes aprendizajes y motivaciones para el futuro. Todos están muy felices con la experiencia y eso es lo mágico y lindo que yo disfruto luego de rodar: niños y niñas soñando lo imposible. Por ahí va el cambio de paradigma social a mi entender.

¿Cuál es el mensaje que intenta transmitir la producción?

Este proyecto busca poner en valor la amistad y la fraternidad en una sociedad cada día más individualista. Siento que es necesario volver a la matriz, a la solidaridad, al compartir, a crear comunidad; de alguna manera volver al sentir tribal, de cuidado colectivo. La sociedad nos enseña a creer en los llaneros solitarios, en el éxito individual y personal por sobre los demás y eso es falso, nadie no necesita de alguien, es a la inversa: todos necesitamos de todos y debemos recuperar eso.

¿Qué aprendizajes te dejó este corto como cineasta?

Muchos. Estos proyectos, si bien tienen un objetivo claro que es contar una historia, son verdaderos viajes espirituales, emocionales y de todo tipo de aprendizajes…nunca sales de una obra igual a como entraste. Salí con un tremendo aprendizaje, que agradezco y me servirá en el proyecto que se viene. Como cineasta aprendí más cosas desde la técnica y la interpretación, así como también ir mejorando el paso desde la imagen escrita a la imagen puesta en escena.

El equipo está hoy en plena etapa de distribución. “Fuimos seleccionados en el Festival de Cine de La Serena y eso nos tiene muy contentos. Esperamos participar en otros festivales y hacer que la obra sea vista por la mayor cantidad de personas posible”, cuenta el profesional.

“Nuestra querida maestra Adriana Zuanic nos enseñó que Antofagasta era el Hollywood de Sudamérica. Ella fijó un rumbo con eso y hacia allá hay que caminar con nuestro cine regional”, sentencia Arredondo.

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