Francisco Medel y su eterno amor al mar

Fotografías cedidas por:

Francisco Medel Pizarro

Las ballenas tienen un significado especial en su vida y la de su familia. Al igual que un lienzo, lleva tatuados estos cetáceos en distintas partes de su cuerpo. Y es que el mar es una permanente fuente de inspiración para el arquitecto y pintor Francisco Medel Pizarro (45 años).

Recorrer su casa deja en claro esta pasión por la costa que acaricia el desierto más absoluto. Aquí, el arte está presente en cada rincón y las distintas pinturas enmarcadas en las paredes son una invitación para detenerse y contemplar, con un sello distintivo que honra la tradición del pueblo chango.

Desde “Cuerpos pintados” hasta “El Pescador de Sueños” (dos hitos importantes en su carrera), el horizonte apunta a ir mucho más allá de una creación, sino también de llevar un mensaje explícito para resguardar la memoria de los hombres y mujeres de mar.

INICIOS

Hijo de un arquitecto-constructor, Francisco es de hablar rápido y con convicción a la hora de conversar del actual momento de la pintura en Antofagasta, en gran medida porque asegura que hay “gente muy capa”. Lo único que empaña este panorama es la temprana partida de Marko Franasovic, uno de sus mentores junto a Juan Salva (también fallecido) y Juan Pablo Díaz.

Francisco, ¿cómo nació esta pasión por la pintura?

Soy el resultado de una ecuación entre mi padre, mi madre y mi madrina que es Edith Medel, quien es una artista plástica que trabajaba en Arica y que hoy está jubilada. Entonces cuando nací, ya estaba todo predispuesto… Era más fácil ponerse a pintar que estudiar. Las artes son formas nuevas de educación.

¿Cuál fue tu primer cuadro?

Mi primer cuadro fue con una tela que me regaló y medio robé a una compañera de colegio (Carolina Riveros), y ahí le presenté a mis padres un cuadro muy en serio que se llamó “Sacándome el moco de Dalí”, tenía como 16 años. El título fue una liberación para sacarme una chapa de imágenes pregrabadas.

¿Cómo se complementa la arquitectura con la pintura?

Mira, todos dicen que es muy parecido, pero yo digo que es bien diferente. La arquitectura es un producto que renta en el capital y si no tiene este sentido, no se produce. Mientras el arte tiene otro sentido, porque si puedes vivir del arte, estás pidiendo mucho, salvo que tengas un modelo de negocios donde hay casos interesantes. A veces se cruzan, pero no es lo mismo.

¿Cómo es tu método para pintar?

Primero, vendo mis cuadros y después los pinto durante el año…como buen nieto de pescador, primero vendo el pescado porque si dejo pasar el tiempo, se puede echar a perder. De lo contrario, te vas a llenar de cuadros en tu casa y capaz que tu señora te diga ‘sácame los cuadros porque nos queremos sentar’. También me apoyo en la tecnología para lograr un mejor trabajo, ya que repito muchas obras y ahí está la gracia que cada cuadro debe quedar mejor que el otro.

¿Qué importancia tiene el mar en tus pinturas?

¡Todo!, ¡todo! Soy un nieto orgullosísimo de mi abuelo que era pescador de albacora. Mi papá se crió en Caleta El Colorado en Iquique y es de familia grande. Tengo muchos primos que son biólogos marinos y pescadores. Es muy entretenido cómo se va cruzando todo.

¿Qué buscas mostrar con tus pinturas?

Lo primero es poner en valor a la gente que trabaja en el mar y cómo es su vida. El segundo punto es mostrar la huella de los changos y su increíble arte rupestre, como es el caso de Paposo, Punta Plata, el Médano y la costa de Taltal. Y en tercer lugar, dar una señal clara para conservar estos lugares sagrados y cuidarlos. Está bien ser una zona extractivista, minera e industrial, pero hay otros lugares que necesitamos protegerlos. La idea es incentivar un turismo antropológico de mucho respeto.

FRANASOVIC

¿Cuáles son tus próximos desafíos como pintor?

Los próximos 10 cuadros que voy a pintar en formato grande tienen que ver con los barcos de Marko (Franasovic) en una serie de ‘Todos los barcos son del Frana y los diablos de don Juan’.

¿Y dónde piensas llevar tu arte?

Mi gran sueño sería llevar mis cuadros por una semana a La Chimba, al centro, a Coloso, porque es un arte chango, de ir a la Bonilla (población), a las tomas, que sea itinerante.

En un futuro cercano, ¿piensas exponer a nivel nacional o en el extranjero?

Exponer no es mi mercado, exponerme como un artista tampoco es mi objetivo. Mi objetivo es guardar el momento preciso que yo quiero hacer, nada del formato típico, pero sí la transgresión de la rutina. El arte da energía.

Así, este pintor sigue navegando en nuevas creaciones para honrar su eterno amor al mar, una herencia que está en el ADN de sus antepasados.

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