La creadora de la moda Changa

Fotografías cedidas por:

Aarón Falero

Nacida en Antofagasta, pero criada la mayor parte de su vida en Taltal, Camila Toro, diseñadora de vestuario, posee una historia de identidad, resiliencia y empoderamiento cultural digna de contar. Su marca “CHNGA” es mucho más que moda, es una plataforma de visibilización para su pueblo originario, que por mucho tiempo fue considerado extinto y silenciado. Así, la artista plasma su conexión con el mar y las costumbres de la costa para explorar y reivindicar el significado de ser changa.

Esta búsqueda de esencia y pertenencia se intensificó mientras estudiaba diseño de vestuario en Santiago. Lejos de su entorno costero, el contraste se hizo evidente y el cuestionamiento sobre el origen y la historia del pueblo chango resonó con fuerza, especialmente ante la falta de reconocimiento histórico. A pesar de los desafíos iniciales e incluso con el cuestionamiento de docentes de alta costura respecto de su estilo, Camila continuó con más fuerza que nunca.

Así nació Changa Oculta, un nombre que representaba perfectamente la situación de su cultura. Tras titularse, la marca despertó y se transformó en la “CHNGA” que hoy conocemos. Desde su regreso al norte en 2018, Camila ha dedicado su trabajo a investigar, recorrer las costas y transmitir la riqueza cultural changa a través de sus creaciones, consolidando un proyecto que hoy la posiciona como una activista y protectora de la identidad costera.

El mar

¿Cómo influyó tu crianza al lado del mar en el despertar de tu identidad changa?

Mi abuela vive a una cuadra de la playa, entonces de chica me crié al lado del mar, siempre con puro traje de baño y a pata pelada nomás al muelle, a bañarse, compartir con los niños, alimentarnos de pescado, mariscos… Ya luego de irse a una ciudad, uno entiende que es un entorno totalmente distinto.

¿Cómo surge la marca “CHNGA” y la necesidad de visibilizar la cultura?

Primero, Changa Oculta. Y era porque como estudiaba diseño en mención Alta Costura, mi profesora me dijo que Changa no era un nombre para una marca de alta costura. Entonces la tuve que llamar Oculta. Y dentro de la Oculta estaba la Changa. Y me hacía mucho sentido igual porque al final mi cultura estaba oculta, silenciada, porque el ser chango en algunas oportunidad incluso se utiliza como un despectivo.

¿Cuál es el proceso creativo de tus prendas?

Los procesos creativos comienzan siempre con una prenda en deshuso, rota o manchada, que se puede transformar en un bolso, un top, una falda o un polerón, que cuentan cuentos y vivencias de la comunidad changa, a través de pintura textil, corte y confección, teñido, bordado, entre otras.
Mis diseños siempre se inspiran en la cultura milenaria y presente. Siempre busco rescatar una estética que represente a los habitantes, las costumbres y el cotidiano del desierto costero de Atacama.

PERTENENCIA

¿Cuál fue la recepción del público al principio de tu marca y cómo lograste generar una comunidad?

Al principio no costó, de hecho, fue un boom. Me fue súper bien, había gente que creyó que yo me quise apropiar de “la changa“, pero después se dieron cuenta de que la inspiración eran ellos y se empoderaron. Hombres y mujeres me compraban las piezas y con orgullo las portaban, más todavía cuando en la espalda decía CHNGA en grande, se sentían identificados. También hacía concursos para visibilizar la etnia con el hashtag #soyelmaschango y eso despertó a una comunidad que hasta el día de hoy permanece.

¿Qué ha sido lo más difícil de mantener la marca en el tiempo?

Lo que fue complicado es el valor que tiene el producto al ser artesanal y hecho a mano. Muchas veces he tenido que bajar mi precio para que al final les alcance, para que llegue a la gente. Y lo otro es que la gente igual consume varias marcas internacionales, moda en “tendencia”, y mis prendas son atemporales.

Si pudieras describir brevemente el legado que has dejado con Changa, ¿cuál sería?

Creo que puede ser empoderamiento, como tomar desde otras veredas el ser chango… El decir, el que se mete al agua y bucea 5, 7, 8 horas es un capo, anda tú a hacer esa, personas que parecen de otro mundo, capaces de hacer cosas que no todos somos pueden. Creo que mi legado es promover el empoderamiento de la cultura changa y, sobre todo, el empoderamiento femenino.

¿Cómo te proyectas a futuro con la marca, la cultura y tu desarrollo personal?

Me veo mucho más conectada con la cultura y la comunidad. Siento que tengo una labor comunitaria muy presente y me gustaría trabajar con mujeres del territorio, aquellas dueñas de casa que no han tenido una oportunidad y que juntas podamos hacer una producción más grande y poder enseñar mis habilidades. Me gustaría también indagar en lo audiovisual, comunicar de cierta forma. Quiero seguir contando historias, así como dedicarme mucho más a la expresión artística.

¿Qué mensaje le darías a esas mujeres o niñas que tienen miedo de emprender o de reconocer su origen?

Le diría que la identidad es exclusiva, o sea, en lo distinto está la magia. No busquen ser iguales a otros, sean originales, sean ustedes mismos, empodérense de su identidad, con lo que a ustedes les mueve. No busquen referencias en otros, sigan su instinto, su corazón, hagan lo que les guste y si tú estás convencida, si tú tienes clara tu meta, si tú sabes lo que eres, nadie te va a parar.

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