Glenn Arcos y su legado en imágenes

Fotografías cedidas por:

Glenn Arcos Molina

Es de esas almas inquietas que siempre buscan algo nuevo, en este caso captar ese momento perfecto y exacto para tomar una fotografía. Acompañado bajo el brazo de su inseparable cámara fotográfica, una verdadera extensión de su cuerpo, Glenn Arcos Molina (52 años, Chuquicamata) busca detener el tiempo en un segundo para dejar un testimonio que quede en la posteridad en Antofagasta.

Las calles son su hábitat natural para encontrar la noticia o aquella imagen que pueda graficar alguna acción o hecho que marque el pulso de la ciudad. Ya lleva 30 años como corresponsal regional de El Mercurio de Santiago y tiene un amplio currículum prestando servicios en agencias internacionales. En todo este tiempo, recuerda con especial cariño a sus colegas de la denominada vieja guardia, la mayoría de ellos ya no está.

A la hora de apretar el botón de su máquina, este diseñador gráfico vive de especial manera la pasión por la fotografía. No duda ni un minuto en arrojarse al suelo para captar el mejor ángulo o subir la ladera de un empinado cerro para tener la mejor panorámica. Glenn Arcos es pura adrenalina cuando está en acción, literalmente en “donde las papas queman”.

Hace pocos meses, recibió el primer lugar del Premio “Nuevos Héroes” de una caja de compensación entre más de mil postulantes de todo el país, distinción que lo llena de orgullo, pero que también es un bálsamo de humildad a lo realizado en la fotografía, desde cuando el rollo fotográfico iba directo al cuarto oscuro para ser revelado, hasta ahora, en plena era digital.

Aparte de la contingencia noticiosa, su mirada -a través del lente- lleva un fuerte componente social que desnuda una realidad que muchas veces resulta incómoda, pero que está ahí, para verla y contemplarla. Siempre con la intención de generar una reflexión.

Esto mismo provocó que en 2018 transformara su casa en un centro cultural abierto a la comunidad, lugar donde florecen distintas manifestaciones y en el que todos son bienvenidos en el corazón de la población Oriente. Ahí es fácil encontrarse con el escritor Hernán Rivera Letelier (uno de sus grandes amigos), gestores culturales y artistas de diferentes áreas.

Por eso hablar de la fotografía de Glenn Arcos es contar parte de la historia profunda de Antofagasta y su gente. Un cronista visual de nuestro tiempo.

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