Por años, el académico y cirujano dentista Raúl Fuentes Howes ha desarrollado una intensa labor en investigación y docencia en la Universidad de Antofagasta. Sin embargo, en los últimos años encontró una nueva forma de conectar con la comunidad: los cuentos infantiles. Una apuesta que une ciencia, arte, identidad regional y promoción de la salud, demostrando que la educación puede ser tan entretenida como significativa.
La idea nació desde su trabajo de vinculación con el medio y particularmente del proyecto universitario “Crear Salud”, una iniciativa multidisciplinaria que reunió a diversas carreras con el objetivo de aportar directamente a la comunidad. “Quisimos dejar algo concreto en el territorio, un cuento arraigado en nuestra región que, al mismo tiempo, contribuyera a la salud bucal de los más pequeños”, explica.
En tiempos donde las pantallas concentran gran parte de la atención infantil, Fuentes cree que es necesario ofrecer experiencias diferentes. “Los niños no sólo leen, sino que interactúan, crean y se apropian de la historia. Eso marca una diferencia enorme en el aprendizaje”, señala sobre los cuentos físicos acompañados de versiones para colorear.
PERSONAJES
La identidad nortina ocupa un lugar central en sus obras. Personajes como Kiru recorren paisajes reconocibles del desierto de Atacama, conectando a los lectores con su propio entorno. “Cuando un niño ve reflejado su territorio en un cuento, algo en él se activa de una manera que ninguna historia genérica puede lograr”, afirma.
Para el académico, el arte constituye una poderosa herramienta preventiva. Los cuentos, el teatro, la música y las actividades participativas permiten que los niños incorporen hábitos saludables desde una experiencia positiva. “No queremos que asocien la odontología con el miedo. Mientras más entretenida sea la forma de transmitir el mensaje, más profundamente se instala el aprendizaje”.
Su experiencia le ha demostrado que las metodologías lúdicas generan mejores resultados que las estrategias tradicionales. “Una charla se olvida a los cinco minutos. Una actividad entretenida, reforzada en el hogar, deja una huella completamente distinta”, sostiene, apoyándose en los principios de la neurodidáctica y el aprendizaje significativo.
Esa visión también se extiende al trabajo interdisciplinario. Recuerda con especial orgullo el proyecto Crear Salud, donde odontología, educación física, educación parvularia, música y artes escénicas trabajaron de manera conjunta. “Aprendimos que todas las disciplinas se necesitan mutuamente. Nadie sobra y todos aportan algo que los demás no tienen”.
Respecto al rol de las universidades públicas, Fuentes es categórico: “Tenemos una responsabilidad ineludible con la comunidad. Muchas veces hemos llegado a lugares donde el Estado no llega con atenciones de salud. Debemos aportar con ciencia, presencia y compromiso donde más se necesita”.
HISTORIAS
Tras distribuir más de ocho mil ejemplares de “El zorro Kiru y su aventura con los dientes”, actualmente trabaja en “El club de los dientes perdidos”, centrado en el recambio de la dentición infantil. También prepara nuevas historias vinculadas al patrimonio regional y a las primeras experiencias de los niños en el dentista.
Pero detrás de cada página existe una inspiración muy especial. “Nunca pensé que escribiría cuentos para niños”, reconoce. “Mi hijo Raúl Santiago me cuenta historias mientras juega. Yo las recojo, las elaboro y luego las leemos juntos. Él me da su visto bueno. Es, sin duda, la parte más hermosa de todo este proceso”.