“Venía por tres días… y ya pasaron quince años”, dice entre risas. Nació en Los Ángeles, Región del Biobío, estudió Periodismo y Comunicación Social, y llegó al norte en 2011, en plena búsqueda de nuevos horizontes. Quería viajar hasta México, pero el desierto lo detuvo. “Me quedé sin darme cuenta. El paisaje, la gente, el silencio… Todo tenía otro pulso”.
Desde entonces, su horizonte cambió de cemento y ruido a viento, polvo y silencio. En ese paisaje de contrastes, Habitual (su verdadero nombre es Carlos Ulloa Fuentes) se fue consolidando como una voz activa dentro de la escena cultural local, entre talleres, festivales, tocatas y grabaciones que mezclan identidad, ritmo y pensamiento.
El nombre Habitual nació entre 1999 y 2000, en su primera etapa artística junto a Dania Neko y Dj Sta, dos amigos y artistas que hoy siguen activos en la música. Juntos formaron su primer grupo de rap, recorrieron escenarios santiaguinos y grabaron sus primeras maquetas. Pero la semilla venía de antes: su hermano mayor había sido parte de Demencia Local, uno de los grupos pioneros del hip hop chileno. “Mi hermano fue una influencia enorme. Gracias a él conocí el graffiti, el breakdance, el beatmaking… pero lo que más me atrapó fue la música”, recuerda.
AUTOGESTIÓN
Con el tiempo, el hip hop dejó de ser un pasatiempo para transformarse en una forma de vida. “La música tiene un valor comunitario. Te enseña compromiso, identidad y autogestión. Es una herramienta al servicio de los pueblos y de la historia”. Su inspiración nace de la vida cotidiana y sus contradicciones. “Me inspira lo que pasa a mi alrededor: las injusticias, lo que no se dice, lo que se oculta. Hacer música es una manera de comunicar, de resistir, de abrir conversación”. Así, su rap se mueve entre lo poético y lo social, entre el beat urbano y la calma del altiplano.
Sin embargo, ser músico independiente en Chile también significa aprender a hacerlo todo. “En el hip hop uno produce, gestiona, diseña, comunica… Si no tienes dinero para comprar pistas, las haces; si quieres tocar, organizas tu propia tocata”. Para Habitual, la autogestión no sólo es una necesidad, sino una filosofía. “No siempre es fácil, pero ese camino te enseña disciplina y comunidad”.
Convencido de que el arte es una forma de memoria, Habitual entiende la música como una herramienta política y patrimonial. “La música cuenta historias: personales, sociales y colectivas. En San Pedro, tenemos la responsabilidad de hablar de lo que pasa, de rescatar voces y realidades que a veces no tienen espacio en otros lugares”.
Durante sus quince años en el pueblo, ha impulsado múltiples espacios culturales y educativos. Uno de los más recordados fue el Festival Lickanstyle, que reunió a artistas nacionales como Matiah Chinasky, Dj Pérez y Stigma, generando un gran impacto en la escena local. “A partir de estas instancias, muchos jóvenes empezaron a cantar incorporando palabras del ckunsa, a hablar de sus raíces y de su cultura. Eso también es identidad”, señala.
NUEVO DISCO
Hoy, su música trasciende las fronteras del rap. En San Pedro, su trabajo es ampliamente reconocido tanto por los artistas como por la comunidad local. Junto al saxofonista Lucho Gordo, lidera el Ensamble Electro Jazz, un proyecto que fusiona máquinas e instrumentos orgánicos. “Jugamos con sintetizadores, batería, saxo, guitarra… una mezcla entre lo analógico y lo digital. Es una experiencia sonora que conecta mucho con el público”, cuenta.
Actualmente, Habitual prepara el lanzamiento de un nuevo disco de rap junto a Dj See All y Locko Way, dos figuras clave de la escena chilena. El álbum se llamará Pólvora y Esquirlas, cuyo primer sencillo, Reinicio, en colaboración con Funky Flu, ya está disponible. También trabaja en un nuevo proyecto solista y en los primeros registros del Ensamble Electro Jazz, mientras continúa produciendo junto a su compañera Emiliana de Souza, cantante de afrobeat.
“Siempre estoy creando, gestionando, soñando. La música me permite sostener a mi familia, pero sobre todo me mantiene conectado con el territorio y con la gente”, dice con calma. En su voz, el desierto suena distinto: tiene beat, tiene alma y tiene historia. Sumérgete en el pulso sonoro del desierto, encuentra a Habitual en Spotify y YouTube y descubre la esencia de su música.