“Si te esfuerzas, la música te va a recompensar”

Fotografías cedidas por:

Vanessa Vega

Hay vidas que no se entienden sin una canción de fondo, Vanessa Vega es ejemplo de aquello. Desde muy niña asegura que convertía las canciones de la radio en sus propios conciertos, desde ese entonces entendió que la música no era solo un pasatiempo, sino una forma de transitar por el mundo y procesar la vida.

Música de profesión, formada en composición y canto popular en Antofagasta y Santiago, Vanessa ha transitado por diversos escenarios: desde el desafío interpretativo de los tributos, hasta la intimidad de sus propias composiciones. Pero su búsqueda no se detiene en las luces del escenario. Hoy, mientras cursa una Licenciatura en Educación, reafirma su vocación por la docencia, convencida de que el arte es una herramienta de transformación social capaz de ofrecer refugio y sentido a las nuevas generaciones.

La autogestión asegura es parte relevante del proceso, pero también deja en claro su principal mantra: “Si te esfuerzas y le dedicas tiempo, la música te va a recompensar.”

¿Cómo fueron esos primeros encuentros con la música y el camino para descubrir tu vocación?

Nací en Santiago y como a los cuatro años nos vinimos a Antofagasta. Hice mi colegio en el Madre del Rosario y cuando cumplí 19 me fui a Santiago a estudiar composición con Francisco Valenzuela; después me cambié a canto popular. A los 15 años entré a estudiar a la escuela de música de la CCA en el Teatro Municipal de Antofagasta y ahí estudié canto popular y lírico hasta el 2016, cuando me fui a la Escuela Moderna.

Detrás de tu carrera hay también un trabajo de composición muy íntimo. ¿Cómo nacieron tus propias canciones y qué significó para ti ese proceso creativo?

Ya por 2015, cuando llevaba como tres o cuatro años en la escuela de música, empecé a componer. Fue un proceso súper intenso porque yo decía “tengo que meterme en esto, realmente comprometerme con mi arte”. Fue un mes en que no salía de mi casa; solamente me levantaba a comer e ir al baño y pasaba todo el día encerrada en mi pieza. Ahí nacieron canciones como Junto a ti, El 5 de septiembre o La diosa del mar. Actualmente tengo seis canciones que son como las que he ido tocando en diferentes espacios.

Aparte de tu faceta como intérprete, hay una búsqueda constante por enseñar. ¿Cómo conviven en ti la artista y la educadora?

Siempre tuve la facilidad de enseñar cosas que a mí se me hacían más fáciles. Saqué una carrera profesional y gracias a eso pude estudiar la Licenciatura en Educación que estoy haciendo ahora online en la Universidad de Viña del Mar, que es para personas con carreras primarias que se quieren dedicar a la docencia. Mi profesión es música y hoy la busco reconvertir hacia la academia.

En un contexto donde a veces se posterga la educación artística, ¿qué lugar crees que ocupa la música en la vida y sensibilidad de las infancias?

La música es como un puente: te ayuda a gestionar emociones, te ayuda con la disciplina. En el canto específicamente, cantar ayuda mucho a gestionar lo que a uno le pasa. Hoy los niños son muy emocionales y a veces las familias no son espacios donde se sientan seguros; la música es una herramienta de cambio donde ellos pueden decir “wow, existe algo más que esto, algo que sube mi autoestima y me hace sentir útil”. Es una herramienta de transformación social muy fuerte.

¿Cómo dialogan las distintas facetas en tu carrera, desde la composición hasta los diferentes estilos que interpretas?

En la universidad nos enseñaban a pasar por diferentes estilos: boleros, baladas, rock and roll, pop, folclore. Existe esa cultura de que un músico completo tiene que tocar de todo. Los amigos de Adele (tributo liderado por Vanessa) surge por una necesidad de trabajar. Respecto a lo mío, la línea por la que voy es el pop, pero estoy en una etapa de autoconocimiento, buscando hacer cosas más R&B o soul. En Instagram __vanessamar subo mis prácticas y presentaciones, y la meta a fin de año es componer y tocar.

Mirando el panorama local ¿qué hace falta para el desarrollo del arte y qué mensaje compartirías con quienes están empezando?

Faltan lugares de formación y espacios donde mostrar tu arte remunerado. Pero a quien está en este proceso le diría: estudia. Descárgate un método de armonía o del instrumento que estés tocando y teoriza tu trabajo, porque de esa forma ordenas tus conocimientos. Como me decía mi profe Cristian Rossi: “Si tú le das a la música, la música te da de vuelta”. Si te esfuerzas y le dedicas tiempo, la música te va a recompensar.

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