“En todas partes se necesita la mediación. Donde haya gente, donde haya actividades culturales; donde haya comunidad, debería haber mediación”.
Así lo afirma Fabiola Gómez Pino, quien viene de desarrollar una serie de actividades en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) de Santiago, gracias a una pasantía en la cual representó a la zona tras ser elegida para ello en el Segundo Encuentro Regional de Mediadores en Artes Visuales, realizado en Antofagasta.
La experiencia vino a enriquecer el desarrollo profesional de la relacionadora pública nortina, quien se inició en la mediación de la mano de SACO y hoy sueña con seguir especializándose en el área. A la fecha, ha realizado mediación en arte contemporáneo, escritura creativa, cine y música, esta última donde actualmente se desempeña, a través del Programa de Apreciación de la Música Nacional (PAM) de la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Antofagasta.
¿Cómo definirías el trabajo de un mediador y su relevancia?
Siempre hago esta analogía, que la mediación es este puente que une un poco el público con las audiencias, el mundo interno de ellos con las obras, con las temáticas, con los ejes que sustentan las obras, con las intenciones o lo que quiso transmitir el artista. Esta unión es la que permite la mediación y justamente es muy importante, porque muchas veces los artistas tienen un concepto o varios conceptos, que quieren hacer llegar a la gente, pero no se entiende inmediatamente, sobre todo por ejemplo en el arte contemporáneo. O sea, el artista puede haber querido decir mil cosas y la persona pasó por al lado y ni se dio cuenta que eso era una obra de arte y no porque sean ignorantes ni nada, sino que porque simplemente no salta a la vista eso. Entonces, el mediador es el que acompaña a las audiencias en esta experiencia artística, en el sentido de poder hacer que ellos disfruten de la obra y puedan entenderla sin explicarla.
Ese- dice – es un grave error que siempre ha existido, al confundir la mediación con la vinculación y la explicación de las creaciones. “¿Qué te dijo la obra, que surgió en ti cuando la viste?. Esa pregunta activadora es lo que genera la mediación y que muchas veces se confunde con el hecho de decirle a una persona ‘el artista quiso decir tal cosa’, que es un gran error”, señala.
La realidad de los mediadores en la región, es hoy, para Fabiola, muy distinta a la de hace unos años, ya que se está trabajando mucho en el área desde la institucionalidad, con capacitaciones entre otras acciones. Sin embargo, siente “que lo que falta es que los artistas, también las agrupaciones, consideren la mediación dentro de sus proyectos culturales”, pese a entender que ello pasa mucho por un tema de costos.
Para la profesional, “permitir a la gente dar su punto de vista de una obra, hace que ésta crezca en espiral, porque permite que vaya creciendo con las opiniones de los demás y va tomando otra arista, que quizás no había contemplado ni siquiera el artista”.
¿Cómo y dónde proyectas seguir desarrollándote?
Me gustaría mucho seguir desarrollándome en Antofagasta, en los alrededores. Me encantaría poder llevar actividades con mediación al Alto Loa, por ejemplo, a sectores donde no siempre llega la mediación y en todo Chile. En el fondo, la mediación se necesita en todas partes, porque en todas partes hay personas y ya con eso es lo que necesitamos para mediar.
Gómez aspira además a generar sus propias instancias, también como gestora cultural. “Siempre ha sido mi sueño tener un centro cultural, así que es como que por ahí voy a seguir trabajando”, asegura.