Por: Claudio Alarcón / Edgardo Solís
Fotografía: PAOLA CORTÉS

Comencé mi carrera muy tarde (19 años), aunque siempre me gustó el canto y la música. Cantaba a escondidas y sin público, nunca le conté a nadie, ni siquiera a mi familia. Siempre traté de buscar mi camino y ahí siempre estuvieron las artes.

En esa búsqueda, en 2014 conocí el Street Dance que me acercó mucho más a las artes urbanas, en especial a la música. Desde ahí en adelante comencé a hacer música de manera individual y luego en grupos.

En 2015, decidí estudiar canto para profesionalizarme mucho más, sentía que la música me apasionaba y quería perfeccionarme, saber más del canto, saber ocupar mi voz y entender mucho más la técnica en la escuela de música de la Corporación Cultural de Antofagasta (CCA). Sin duda, la música le dio un sentido a mi vida.

Acá conocí a la mayoría de grandes músicos. Con el tiempo, Denis y yo creamos a “Soul de Lúa”, nos juntamos y nació este dúo, luego se integró la banda. Siempre buscamos con Denis tener una banda, era nuestro sueño, siempre veíamos conciertos en vivos y nos decíamos: queremos formar una banda.

Nos dimos cuenta que teníamos hartas letras, las ordenamos, creamos la banda y grabamos un disco. Golpeamos hartas puertas, tocamos mucho rato gratis para mostrar nuestro trabajo, fue una época de aprendizaje. Pero así fue como se comenzaron a abrir las puertas, las cuales nos permitió prontamente viajar a Santiago con la banda y nos radicamos en la capital. En lo personal, trabajo en mi primer disco como solista, pero no quiero dar mucha información sobre esto, pero se viene…

Soul de Lúa (Alma de Luna) tiene un gran significado para mí. Denis, por otra parte, tiene mucha referencia de Brasil y porque también fue nuestro primer país de gira con el grupo. Entonces, comenzamos a tirar nombres, a mezclar, hasta que dimos con “Soul de Lúa”.

En este momento, hay un techo en Antofagasta, aunque te ofrezcan espacios y lugares, no potencian mucho más las que eso. Para seguir surgiendo tuvimos que buscar nuevos caminos y al postular al concurso de Lollapaloza, se dio todo y esa oportunidad fue el gran plus para ir a radicarnos a Santiago.

Mi familia siempre ha estado conmigo, muy felices por el camino que estoy tomando. Ellos constantemente han estado muy presentes en mi carrera. Pero junto a ellos hay también muchas personas que han colaborado en mi carrera, como la maestra María Ovando, quien ha sido mi máxima guía en el canto, acompañada del profesor Dalibor y Denis (Lúa). Ellos me han inspirado mucho a formarme como Briela Vú. A formar mi seguridad en el escenario, a cuidarme mi instrumento de trabajo, bueno, gracias a casi todos los profesores de la escuela de Música de CCA, cada uno me ha dado una gota para formarme, hasta mis compañeros han aportado.

Con Denis ya nos vemos en muchas partes del mundo. Es un gran paso y desafío para mí y “Soul de Lúa”.

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