En el Liceo Experimental Artístico (LEA) de Antofagasta comenzó lo que Melanie Cuadra Valdivia define como “un viaje que no ha parado hasta ahora”.
La intérprete es también profesora general básica, formaciones que le han permitido ejercer la docencia, pero siempre vinculada al arte. Con una carrera que la ha llevado a lugares como Santiago y Uruguay, la profesional retornó el 2020 a Antofagasta debido a la pandemia, participando desde entonces en diversos proyectos.
“Trabajo en Teletón Antofagasta y Calama, en el Taller de Danza, donde convergen todos mis aprendizajes y trayectorias que he hecho en mi vida como estudiante, como profesional. Hablamos de un lugar terapéutico y desde la docencia siempre; la docencia es como algo transversal. Siento que es algo que ha integrado súper bien lo que yo hago, si bien ahora solamente me dedico a la danza, siempre está este lugar de la docencia”, cuenta.
Melanie también participa en academias, como gestión cultural también con algunas agrupaciones y en Balmaceda Arte Joven (BAJ) Antofagasta, donde es directora de la Compañía de Danza, que con 12 intérpretes estrenó recientemente su montaje “El devenir de las aves”.
¿Cómo fue ese proceso creativo?
Fue una obsesión, siempre lo digo así, que comenzó más o menos como en la pandemia desde mi lugar. Justo en ese momento como que los animales recuperaron espacios de ellos y yo me puse a observar las aves. Yo ya venía estudiando más que nada a los estorninos, aves europeas que cuando vuelan forman figuras. Primero, estaba con eso, pero después como decantando un poco la información no me hacía tanto sentido, porque en verdad era algo muy lejano a nosotros.
Como un sentido de pertenencia…
Claro, me puse a observar las aves de acá, a estudiarlas, a buscar información y ese como deseo propio finalmente transmitirlo a las chicas de la compañía y se forma en un deseo colectivo. Comenzamos a trabajar en mayo del año pasado, hicimos un vínculo con la Fundación Kennedy, que son protectores de los humedales. Primero fuimos a un acercamiento a territorio y eso fue súper importante en verdad, como que ahí comenzó todo.
Rescataron información valiosa y en terreno.
Claro, porque en algún momento era solamente pensando como en el patrón de vuelo de las aves, pero cuando fuimos a terreno nos llegó este tema de la contaminación. La reflexión a la cual apunta la obra es eso y cómo nuestra intervención afecta el ecosistema de otras especies. Las aves que están aquí en el norte viajan desde Norteamérica hasta acá a reproducirse, llegan acá a los humedales a descansar, a reproducirse, a alimentarse y bueno, tenemos aves acá que hacen sus nidos con plásticos, por ejemplo.
Ese y otro tipo de daños hizo que uno de los conceptos con el que trabajó fue el del antropocentrismo. “Lo estuve estudiando bastante, porque tiene varias significados, pero yo lo vi desde este lugar, donde el ser humano es el centro del universo o se siente como el centro del universo. Como desde ese lugar negativo, donde intervenimos la naturaleza para fines humanos y nada más que humanos”.
La obra, que también muestra la sensación del desierto o de las cascadas que hay en los humedales, el vuelo de ciertas aves y el patrón de sus vuelos y características, “hay un momento en que llega a esta intervención del humano, con contaminación.La idea es hacer reflexionar también a la gente sobre ese tema”, afirma.
¿Te gustaría que llegara a ciertos públicos, por su temática?
La estrenamos hace poco y ya tenemos planeado que este 2025 la obra se mueva, y yo creo que lo primero es el territorio de acá; una itinerancia en Mejillones, Taltal, Tocopilla, Calama…las escuelas creo que es súper importante también.
Ello, enfatiza la creadora, ya que “la zona norte está súper intervenida, así que es una obra que yo creo que es necesario de mover. Mientras, los planes como compañía son además abordar y crear durante el 2025 sobre temas relevantes como la salud mental y Gabriela Mistral.